La era de la transformación 
Perspectivas seculares

La era de la transformación

Los inversores deben prepararse para surcar un terreno inexplorado en un momento en que el panorama macroeconómico se halla experimentando transformaciones drásticas en el horizonte secular.

El Autor

Joachim Fels

Asesor económico global

Andrew Balls

CIO Global Fixed Income

Daniel J. Ivascyn

Director de inversiones del Grupo

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LEER PERSPECTIVAS

El Foro Secular anual de PIMCO que tuvo lugar este mes de septiembre fue el cuadragésimo en los 50 años de historia de nuestra firma. Sin embargo, no hubo celebraciones en persona porque, como el año pasado, solo nos reunimos virtualmente. Aun así, con muchas aportaciones de los ponentes invitados (véase el recuadro), del Consejo Asesor Mundial de PIMCO, y de los equipos temáticos internos de todas las divisiones, nuestros profesionales de la inversión mundial analizaron las perspectivas pospandémicas de la economía mundial, la política y los mercados financieros para los próximos cinco años y debatieron las repercusiones para las carteras de los inversores. Estas son nuestras conclusiones.

Tesis

Tanto los inversores como los responsables políticos tendrán que enfrentarse a un entorno macroeconómico diametralmente opuesto en el horizonte secular, ya que la década de Nueva Normal posterior a la crisis financiera, anterior a la pandemia, en que se apreciaba un crecimiento inferior pero estable, una inflación por debajo del objetivo, una volatilidad moderada y unas atractivas rentabilidades en los activos, se está desvaneciendo con rapidez por el espejo retrovisor. Lo que se avecina es un entorno de crecimiento e inflación más incierto y desigual en el que los responsables políticos se enfrentarán a muchos escollos. Ante las perturbaciones, las divisiones y las divergencias, las rentabilidades en general del mercado de capitales serán, a buen seguro más bajas y más volátiles. Ahora bien, los inversores activos que sean capaces de surcar este complicado territorio deberían detectar buenas oportunidades de alfa.

Puede que tres grandes tendencias impulsen una transformación de envergadura en la economía y los mercados de todo el planeta.
Solar panels on mountain side

Condiciones de partida

En este sentido, la tesis secular de este año desarrolla aún más los temas que destacamos en nuestras Perspectivas Seculares de 2020, «La disrupción se intensifica». En aquel momento, reseñamos que la pandemia serviría como catalizador para acelerar y amplificar cuatro factores de disrupción seculares importantes: la rivalidad entre China y EE. UU., el populismo, la tecnología y el cambio climático.

Lo acontecido el año pasado ha venido a reforzar estas expectativas. El rifirrafe entre Estados Unidos y China no solo ha persistido, sino que se ha agravado bajo la administración Biden. El populismo y la polarización han ido en aumento en muchos países, espoleados aún más por las divisiones sumamente politizadas respecto de los confinamientos y las vacunas. La digitalización y la automatización se han visto catapultadas por la pandemia. Las condiciones meteorológicas extremas en muchas partes del mundo también han infligido graves pérdidas humanas y económicas, además de contribuir a que se dieran importantes cambios de rumbo en los mercados energéticos. En nuestras discusiones en el foro concluimos que cada uno de estos factores de disrupción seculares seguirá presente en un futuro próximo.

Otra condición de partida importante para las perspectivas seculares estriba en el acusado incremento de la deuda del sector público y privado causado por la recesión pandémica y las respuestas políticas. No cabe duda de que, habida cuenta de unos costes de financiación en mínimos históricos o cerca de ellos, los niveles de endeudamiento récord no resultan una preocupación inmediata. Sin embargo, un mayor apalancamiento implica una mayor vulnerabilidad de los balances de los sectores público y privado a las perturbaciones negativas del crecimiento y a las perturbaciones positivas de los tipos de interés, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan sacudidas desestabilizadoras desfavorables para prestatarios soberanos y privados. Asimismo, los elevados niveles de deuda y unas economías altamente financiadas, medidas por la relación riqueza-ingresos, probablemente restringirán la capacidad de los bancos centrales para elevar los tipos de interés de forma contundente sin provocar un grave perjuicio económico, un tema del que volveremos a hablar en líneas posteriores.

Por último, pero no por ello menos importante, la pandemia obligó o alentó a muchas personas a pararse y replantearse su estilo de vida y el equilibrio entre el trabajo y su vida personal. Todavía es demasiado pronto para saber si las preferencias se verán alteradas, cómo lo harán y cuán duraderos serán los cambios. Sin embargo, resulta muy posible que presenciemos unos notables cambios en las preferencias de trabajo frente al ocio, de teletrabajo frente al trabajo en la oficina, y de trabajar en determinados sectores o regiones frente a otros. Además, los patrones de consumo podrían experimentar cambios de forma permanente, ya que es posible que muchas personas ya no se sientan cómodas viajando o participando en reuniones con mucha gente incluso después de que se ponga punto y final a la pandemia. Esto requiere una mayor dosis de humildad a la hora de intentar pronosticar los resultados económicos en el horizonte secular y refuerza nuestro punto anterior sobre la gran incertidumbre en ámbito macroeconómico que veremos los próximos años.

Catalizadores seculares

En nuestros debates, identificamos tres tendencias generales que impulsarán, a buen seguro, una transformación de envergadura en la economía y los mercados de todo el planeta.

Aunque un mundo con cero emisiones netas de carbono resulta deseable por muchos motivos, el camino hacia ese objetivo podría estar lleno de baches.
Construction workers talking while construction is going on in the background

La transición de lo contaminante a lo verde. Dado el aumento de la atención de los votantes y los consumidores en muchas partes del mundo, los gobiernos, las autoridades reguladoras y el sector empresarial están yendo un paso más allá en sus esfuerzos para descarbonizar y alcanzar las cero emisiones netas de aquí a 2050. Esto significa que tanto la inversión privada como la pública en fuentes de energía renovables se verán impulsadas en nuestro horizonte secular y en los años venideros. Aunque recaerá en el sector privado el grueso del trabajo, tanto el proyecto de ley bipartidista de infraestructuras de EE. UU. como el fondo Next Generation de la UE respaldarán la transición con un gasto considerable en infraestructuras «verdes» durante el próximo lustro.

Sin lugar a dudas, resulta probable que el mayor gasto privado y público en energía limpia se vea en parte, pero no completamente, compensado por una menor inversión y destrucción de capital en los sectores de energías contaminantes, como el carbón y el petróleo. Durante la transición podrían producirse perturbaciones en la oferta y registrarse picos en los precios de la energía que socaven el crecimiento e impulsen la inflación, como han puesto de manifiesto los acontecimientos recientes en China y Europa. Asimismo, dado que el proceso genera ganadores y perdedores, existe la posibilidad de que se produzcan reacciones políticas en respuesta a la pérdida de puestos de trabajo en las industrias contaminantes, al aumento de los impuestos y precios del carbono o a los mecanismos de ajuste fronterizo del carbono que encarecen las importaciones. Aunque el destino —un mundo de emisiones netas cero— resulta deseable por muchos motivos, incluidos los económicos, el camino hacia ese objetivo podría estar lleno de baches.

Adopción más rápida de las nuevas tecnologías. En las perspectivas del año pasado, barruntábamos que la pandemia catapultaría la digitalización y la automatización. Así lo confirman los datos disponibles hasta ahora, que muestran un aumento significativo del gasto empresarial en tecnología. Cabe reseñar que incrementos similares de la inversión en el pasado, como el acontecido durante la década de los noventa en Estados Unidos, han venido acompañados de una aceleración en el crecimiento de la productividad. Los acontecimientos observados el año pasado sugieren que este puede haber sido de nuevo el caso, ya que la productividad ha subido, aunque el repunte cíclico también ha influido a todas luces. Queda por ver si el reciente aumento de la inversión en tecnología y el crecimiento de la productividad resulta algo puntual o se revela el comienzo de una tendencia más fuerte, si bien los datos hasta ahora sustentan la idea de que la pandemia sirvió de catalizador para que se acometiera una adopción más rápida de las nuevas tecnologías.

La digitalización y la automatización traerán consigo mejores resultados económicos en general, al crear nuevos trabajos y propiciar que los trabajos existentes sean más productivos. No obstante, también constituirá un factor de disrupción para aquellos cuyos puestos de trabajo desaparecerán y que pueden carecer de las aptitudes adecuadas para encontrar empleo en otro lugar. Al igual que con la globalización, el lado oscuro de la digitalización y la automatización radicará, a buen seguro, en el aumento de la desigualdad y en un mayor respaldo a las políticas populistas en ambos extremos del espectro político.

Muchos responsables políticos y sociedades se centran en abordar la ampliación de los ingresos y la desigualdad de riqueza y en lograr un crecimiento más inclusivo.
People getting off a subway

Compartir los beneficios del crecimiento de forma más amplia. La tercera tendencia potencialmente transformadora que se está dando estriba en la mayor atención que prestan los responsables políticos y la sociedad en general a la hora de abordar la creciente desigualdad de ingresos y riqueza y lograr un crecimiento más inclusivo. El caso más reciente es el nuevo enfoque de los dirigentes chinos en la «prosperidad común», cuyo objetivo es reducir la brecha de riqueza e ingresos privados. En el momento de redactar este artículo, otro ejemplo es el paquete de gastos en «infraestructuras inmateriales» de 3,5 billones de dólares propuesto por los demócratas estadounidenses, que se centra principalmente en programas de la red de seguridad social como Medicare e incluye, entre otras cosas, la ampliación de los créditos fiscales por hijos para las familias trabajadoras, la educación preescolar universal y la universidad comunitaria gratuita. Aunque puede que el tamaño del paquete que se apruebe en el Congreso sea mucho menor, los cambios «codificarían» esas políticas para los próximos años.

Entretanto, en parte debido a la presión de los inversores, cada vez más centrados en las cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG), y en parte por interés propio, muchas empresas ponen el foco en mejorar las condiciones de trabajo, las estructuras salariales y la diversidad en la mano de obra. La evidencia anecdótica apunta a que, en muchas compañías, el equilibrio de poder en la relación entre el empleador y el empleado ha comenzado a desplazarse del primero al segundo, lo que ha supuesto la mejora en el poder de negociación de los trabajadores. Aún está por ver  si esta tendencia persiste o si teletrabajo, con la ayuda de la tecnología, acaba permitiendo a las empresas subcontratar más puestos de trabajo en lugares más baratos dentro y fuera del país, por lo que se preservaría o incluso se incrementaría el poder de negociación de los empresarios.

Repercusiones macroeconómicas

En una era de la transformación que se caracteriza por tendencias disruptivas y políticas más intervencionistas, los ciclos económicos pueden revelarse más cortos en duración, más grandes en alcance y más divergentes en todos los países. No resulta complicado imaginar auges de la inversión que sean propulsados por la aceleración de la inversión verde intensiva en mano de obra y los esfuerzos para diversificar o deslocalizar las cadenas de suministro con el fin de aumentar la resiliencia, seguidos de desplomes causados por las políticas fiscales intermitentes, las crisis de los precios de la energía, o los cambios regulatorios demasiado ambiciosos y draconianos.

Lo que nos depara el futuro en todo el planeta es un entorno de crecimiento e inflación más incierto y desigual.
Port with 2 cargo ships in the water with rows or cars on land

También resulta probable que la divergencia cíclica entre regiones y países aumente a medida que las distintas transformaciones avancen a diferentes velocidades y que la política fiscal, que suele estar impulsada por ciclos electorales desincronizados entre países, se convierta en un motor más dominante de la demanda. Asimismo, con una China cada vez más autosuficiente y un crecimiento económico que probablemente se ralentizará aún más en el horizonte secular debido a los aspectos demográficos, el desapalancamiento y la descarbonización, puede que un gran motor común del crecimiento de las exportaciones en muchas economías emergentes y desarrolladas pierda relevancia.

Al igual que el crecimiento económico, es probable que la inflación en la era de la transformación se vuelva más volátil en el ámbito de los países y más divergente en todas las regiones. Seguimos creyendo que las colas de la inflación se tornarán más gruesas y se volverán mucho más probables unos periodos de inflación mucho más elevada y unos periodos de inflación muy inferior. Los riesgos al alza provienen de la transición a las cero emisiones netas y de su impacto en los precios del carbono, así como de la desglobalización, el activismo fiscal y la posible «ampliación de los objetivos» en los bancos centrales. Los riesgos a la baja se derivan de que las empresas aprenderán a hacer más con menos gracias a las mejores tecnologías. Asimismo, los niveles sin precedentes de deuda y apalancamiento aumentan el riesgo de que se produzca una deflación de la deuda en caso de que se produzcan turbulencias negativas en el crecimiento.

En conjunto, la década prepandémica de la Nueva Normal de crecimiento inferior estable, la inflación por debajo del objetivo, la volatilidad contenidas y la rentabilidad atractiva en los activos se están desvaneciendo con rapidez por el espejo retrovisor. Lo que se avecina en la era de la transformación es un entorno de crecimiento e inflación más incierto y desigual en el que los responsables políticos se enfrentarán a muchos escollos.

Relacionado

Conclusiones de inversión

Creemos que la era de la transformación en los próximos cinco años se traducirá en unas perspectivas más inciertas para el crecimiento y la inflación, en el ámbito de los países y entre las regiones. Un mundo de disrupciones y divergencias presentará un terreno más difícil para los inversores que la experiencia de la Nueva Normal en la última década. Ahora bien, también creemos que brindará buenas oportunidades de alfa para los inversores activos que cuenten con lo necesario para sacar partido de lo que esperamos que sea un periodo de mayor volatilidad y «colas más gruesas» que la distribución común de la curva de campana.

Existen muchas probabilidades de que una mayor volatilidad macroeconómica y de mercado suponga una menor rentabilidad en los mercados de renta fija y renta variable. Las valoraciones iniciales, los bajos rendimientos reales y nominales en los mercados de renta fija y los múltiplos de renta variable altos desde un punto de vista histórico, refuerzan las expectativas.

Las intervenciones de los bancos centrales han inflado los precios de los activos como resultado adicional de las intervenciones a escala macroeconómica de las autoridades monetarias. Las medidas de política monetaria y fiscal de los países desarrollados para combatir la crisis de la COVID-19 han ayudado a evitar los peores resultados económicos, aunque pueden haber contribuido a las vulnerabilidades del mercado financiero a medio plazo. Dados unos niveles de deuda pública y privada más elevados a nivel mundial, hay menos margen de error, lo que exige centrarse en la preservación del capital.

En nuestro escenario base, vaticinamos que los bajos tipos de los bancos centrales apuntalarán los mercados mundiales de renta fija.
Municipal building

La baja trayectoria de los tipos

A nuestro parecer, los factores seculares que han impulsado la bajada de los tipos de interés neutrales —lo que incluye los aspectos demográficos, el equilibrio entre el ahorro y la inversión, y los elevados niveles de deuda— siguen vigentes. Aunque un posible repunte de la inversión y del crecimiento de la productividad en los próximos años podría elevar el tipo neutral, también existe la posibilidad de que un mayor ahorro por precaución por parte de los hogares compense parcial o totalmente estas presiones. La incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento e inflación desemboca en que haya una gama de posibles resultados para los tipos de interés oficiales en el horizonte secular. Sin embargo, nuestra hipótesis central sigue situando los tipos de interés oficiales neutrales en cotas bajas y la posibilidad de que los tipos de interés terminales retrocedan en el próximo ciclo para los bancos centrales que pudieron alejarse de manera significativa de su rango inferior en el último ciclo debido a la sensibilidad del mercado financiero a los tipos más altos.

Podemos recabar un ejemplo de la Reserva Federal. La docta institución pudo incrementar el tipo de los fondos federales a un rango objetivo del 2,25% al 2,5% en el último tramo del 2018 y, en ese momento, creyó que todavía tenía recorrido. Ahora bien, los colapsos en los mercados financieros obligaron a la Fed a dar marcha atrás y recortar de nuevo su tipo de interés objetivo hasta el 1,5% o el 1,75% en 2019, incluso antes de la pandemia y las posteriores medidas de emergencia. La hegemonía de los mercados financieros puede volver a complicar que la Fed y otros bancos centrales endurezcan su política de forma significativa en los próximos cinco años. Si se materializan unos mayores riesgos de inflación, esto daría lugar a decisiones difíciles, una mayor volatilidad y oportunidades para los inversores activos.

En nuestro escenario base, vaticinamos que los bajos tipos de los bancos centrales prevalecerán y apuntalarán los mercados mundiales de renta fija. Puede que haya periodos de optimismo y pesimismo sobre el crecimiento y la inflación, tal como hemos experimentado en el último año, dada la incertidumbre que la coyuntura posterior al COVID-19 insufla en la toma de decisiones tanto para los responsables políticos como para los participantes del mercado.

Los bonos deberían seguir ofreciendo ventajas de diversificación dentro de las carteras de asignación de activos generales.
Computer screen showing a lot of data points

Los rendimientos reales se hallan en cotas bajas y, de hecho, negativas en los mercados de países desarrollados. Los rendimientos nominales son bajos y también negativos en algunas partes de los principales mercados de la zona euro y en Japón. Prevemos unos mercados apuntalados en líneas generales y unas rentabilidades más bajas pero positivas para las asignaciones a los bonos «core», y aunque observamos riesgos al alza de los tipos de interés a corto plazo a medida que las economías siguen recuperándose, en el horizonte secular prevemos que los tipos permanecerán relativamente en una misma horquilla.

Esperamos que los bonos sigan ofreciendo beneficios de diversificación en términos de asignación general de activos, y aunque las expectativas de rentabilidad deberían revelarse átonas en todas las clases de activos, existen Estados del mundo en los que los bonos podrían superar a la renta variable, especialmente sobre la base de la rentabilidad por unidad de volatilidad. Si bien nuestra perspectiva base no apunta a un periodo prolongado de alta inflación , seguimos pensando que los valores del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación (TIPS), así como las materias primas y otros activos reales, cobran sentido si se quiere ayudar a proteger frente a los riesgos de inflación.

Esperamos encontrar buenas oportunidades en los mercados emergentes y trataremos esta cuestión como un amplio abanico de oportunidades.
Beach view at night lit up by street lights

Mercados emergentes y desarrollados

Vaticinamos que afrontaremos un entorno de inversión en el que las macrotendencias, los factores de disrupción y los catalizadores, combinados con los elevados niveles de endeudamiento, se traducirán en una diferenciación sustancial entre regiones, países y sectores. Los resultados macroeconómicos divergentes crearán ganadores y perdedores. En Asia, la perspectiva de un mayor crecimiento y el desarrollo de los mercados de capitales probablemente brinden buenas oportunidades de inversión, a pesar de los riesgos que se vinculan con la ralentización del crecimiento en China y con las actuales tensiones geopolíticas. En términos más generales, aunque varios países de mercados emergentes (ME) se enfrentan a circunstancias seculares difíciles, como siempre reviste cierta importancia abordar los mercados emergentes como un vasto abanico de oportunidades, no como una inversión pasiva en beta, y esperamos encontrar muy buenas oportunidades en todos los ME.

En los países desarrollados, los tipos oficiales de los bancos centrales en cotas reducidas nos hacen pronosticar que la política fiscal constituirá un catalizador más importante durante los periodos de flaqueza económica. Aunque no proyectamos que se repita la misma actitud de «tiempos de guerra» que se adoptó durante lo peor de la pandemia, sí que esperamos un uso más activo de la política fiscal en caso de desaceleración cíclica en comparación con el periodo de la Nueva Normal, cuando los bancos centrales eran los únicos que actuaban.

Puede que Estados Unidos y otros países de habla inglesa se muestren más dispuestos y sean más capaces de utilizar las palancas fiscales que los países de la zona euro, dadas las complicaciones que se derivan de una unidad monetaria única con muchas autoridades fiscales diferentes. Si bien la zona euro ha eludido una crisis soberana y parece improbable que los actores fiscales más débiles fuercen la austeridad después de la recesión de la COVID-19, es probable que Alemania y sus vecinos del norte mantengan una actitud conservadora desde el punto de vista fiscal, sin importar si el coste de la financiación es bajo (o negativo).

Dicho esto, la respuesta de la zona euro a la pandemia y el lanzamiento del fondo Next Generation de la UE para proporcionar fondos comunes de la Unión Europea (UE) destinados a la recuperación de la pandemia ponen sobre la mesa la posibilidad de un apoyo fiscal común y continuo durante los periodos de flaqueza económica y de financiar los objetivos verdes de la UE. Estamos ante la primera ocasión en la que asistimos a una financiación común de la UE para transferencias transfonterizas por medio de subsidios y préstamos. La política europea y, en especial, el Gobierno italiano —dada la importancia sistémica del mercado de deuda italiano— seguirán representando una fuente de incertidumbre y posibles tensiones. No obstante, al menos, existe la posibilidad de que veamos una zona euro más estable, y trataremos de sacar partido de las oportunidades de inversión que surjan.

Los semiconductores, la automatización de fábricas y los proveedores de energía verde y movilidad deberían beneficiarse de las tendencias seculares.

ESG

La transición de lo contaminante a lo verde, la adopción más rápido de nuevas tecnologías y los cambios pospandémicos en las cadenas de suministro y las preferencias generarán, de igual manera, una serie de ganadores y perdedores y reforzarán la importancia de la gestión activas en los mercados de deuda corporativa. Los cambios en la regulación ambiental traerán consigo incertidumbre y complejidad, y también depararán oportunidades. El elevado endeudamiento representa una preocupación particular en el caso de los países o las empresas que se ven obligadas a perder algo en la transición de lo contaminante a lo verde. Cobra vital importancia tener en cuenta factores ESG en conjunto de nuestras estrategias de inversión, no solo en las carteras ESG dedicadas y las carteras dedicadas al clima, y procuramos ofrecer unos procesos de inversión y un servicio al cliente de gran calidad en este sentido. (Consulte la barra lateral sobre ESG).

Evaluaciones sobre las clases de activos

En un entorno en el que los bancos centrales siguen prestando apoyo y en el que es posible aplicar una política fiscal anticíclica en caso de corrección en los mercados, y en el que los rendimientos reales se hallan en cotas bajas o negativas, esperamos seguir mostrando una actitud optimista respecto de la renta variable en nuestras carteras de asignación de activos. Como se indicó con anterioridad, creemos que la recuperación posterior a la COVID-19 ha puesto de relieve la necesidad de invertir en infraestructuras físicas —después de años de inversión insuficiente— como consecuencia de las tendencias de digitalización y automatización y al advenimiento de la economía verde. La última década estuvo marcada por los programas informáticos y la próxima se definirá más por las inversiones en elementos físicos (hardware) relacionadas con estas tendencias. El tema de la diferenciación y los ganadores y perdedores en la recuperación se revelará crucial en todos los países y sectores y en lo tocante a la selección de acciones. En particular, creemos que los fabricantes de semiconductores, los proveedores de equipos de automatización de fábricas y los proveedores de energía verde y movilidad pueden beneficiarse, y pronosticamos que estos sectores constituirán una parte importante de la construcción de nuestra cartera.

Procuraremos sacar partido de la prima de liquidez buscando oportunidades en crédito privado, bienes inmuebles y determinados mercados de capitales en desarrollo.

En una era de la transformación donde es probable que los tipos de interés reales y nominales permanezcan anclados en niveles bajos, creemos que tiene sentido tratar de maximizar la oportunidad en las estrategias tradicionales de renta fija con mandatos flexibles destinados a aprovechar todo el conjunto de oportunidades globales. También cobra sentido, en nuestra opinión, buscar alternativas más allá de la renta fija tradicional, lo que incluye el recurso al crédito privado y a los mercados de capitales en desarrollo, donde esto coincide con las necesidades y expectativas de los clientes.

Creemos que el segmento inmobiliario y el crédito alternativo proporcionan un atractivo potencial de generación de ingresos, y estos son ámbitos en los que PIMCO, como firma, seguirá invirtiendo. (Véanse las barras laterales.)

Las capacidades cuantitativas y la tecnología revestirán cierta relevancia para todos los gestores de activos. Seguiremos desarrollando estas capacidades para ofrecer estrategias cuantitativas dedicadas cuyo objetivo estribe en satisfacer la demanda de los clientes, así como para proporcionar información estratégica y apoyo a un proceso de inversión cuyo objetivo es generar alfa y gestionar el riesgo de manera eficaz en todas nuestras carteras de clientes.

Enfoque a largo plazo

Oportunidades y tendencias en el universo ESG

Nuestro foro abordó las consideraciones macroeconómicas y geopolíticas derivadas de la transición energética, así como la evolución de la normativa en materia de inversión ESG.

El mundo sigue lejos de cumplir el límite máximo de calentamiento global de 1,5 a 2,0 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París que se adoptó en 2016. Las promesas y los objetivos de descarbonización han aumentado con creces, aunque las acciones necesarias para satisfacer estas ambiciones siguen resultando insuficientes.

El importante capital (político, financiero y humano) que se requiere para facilitar estos objetivos podría resultar muy perturbador para la economía mundial. El despliegue de capital por parte de los actores públicos y privados será significativo dado el potencial comercial de las soluciones escalables, lo que dará como resultado oportunidades de inversión en una variedad de clases de activos. La reasignación del capital hacia fuentes de energía más limpias por parte de gobiernos e inversores presenta ventajas a largo plazo, aunque también puede causar anomalías a corto plazo en el transcurso de la transición.

La trayectoria de la demanda de combustible fósil en paralelo con el agravamiento de las presiones regulatorias y ESG sobre la exploración y producción de combustible aumenta el riesgo de volatilidad en los precios de la energía en el horizonte secular y puede traducirse en una presión alcista más acentuada en materia de inflación.

Además, la concentración de las fuentes de minerales y materias primas necesarias para las tecnologías energéticas limpias desemboca en la dependencia excesiva de determinados países y cadenas de suministro, lo que conlleva una correspondencia entre la diversificación de los suministros y la consecución de un futuro energético más limpio en el plazo más breve posible. Un esfuerzo concertado para alcanzar el objetivo de aumento de la temperatura muy inferior a 2,0 grados centígrados significaría cuadruplicar los requisitos minerales para las tecnologías de energía limpia de aquí al 2040. La forma en que el mundo garantiza que la oferta y la demanda sigan mostrando un relativo equilibrio tanto para la energía antigua como para la nueva cobrará crucial importancia para mantener la estabilidad en los mercados financieros y la confianza en los responsables políticos.

Los requisitos en materia de comunicación de información climática se están expandiendo en todas las geografías a través de una serie de iniciativas regulatorias, mientras que una creciente parte de los inversores considera que el clima constituye un sustancial catalizador de la rentabilidad. Resulta probable que la adaptación al cambio climático y su mitigación sean uno de los principales focos de atención de los responsables políticos y las autoridades reguladoras en el horizonte secular. La fijación de precios en materia de carbono, y conceptos como el mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono, seguirán ganando impulso en muchas economías. Aunque una política de precios del carbono es una posibilidad política remota en los EE. UU. a nivel federal, ciertos gobiernos estatales seguirán avanzando con los esfuerzos de esta índole en sus jurisdicciones, lo que tendrá un impacto notable.

En general, la transición energética representa un despliegue de capital de proporciones históricas. Medir los riesgos y las oportunidades para la transición directamente, así las implicaciones indirectas en todas las clases de activos, resultará cada vez más pertinente para los inversores. PIMCO se compromete a mantener un compromiso continuo con los responsables políticos y las organizaciones internacionales para ayudar a desarrollar los mejores marcos, herramientas y soluciones con el fin de permitir a los inversores analizar los riesgos y las oportunidades en este universo en rápida evolución.

Descubra más sobre el enfoque de inversión ESG de PIMCO aquí.

Oportunidades en el crédito privado

El crédito privado sigue constituyendo un segmento de relativo atractivo, pues los inversores pueden buscar la obtención de primas por iliquidez y complejidad con el propósito de generar atractivas rentabilidades ajustadas al riesgo. No obstante, advertimos que la búsqueda de rendimientos en todo el planeta ha dado lugar a una notable formación de capital en determinados segmentos de los mercados de préstamos privados, lo que puede dar lugar a valoraciones más ajustadas y a unas cláusulas en los préstamos no tan estrictas. Puede que esto se ponga más de manifiesto en los préstamos del mercado intermedio corporativo a empresas respaldados por patrocinadores de capital privado («private equity»).

En esta coyuntura, pronosticamos que las soluciones de capital corporativo y las oportunidades más complejas de préstamos basados en activos proporcionen una rentabilidad ajustada al riesgo superior a la de los préstamos más tradicionales patrocinados por el capital privado a las empresas del mercado intermedio. Los desafíos que supuso la pandemia ejercieron una presión considerable en muchos modelos de negocio y muchos balances, lo que hizo que muchos prestatarios se adentraran en la actual coyuntura con unas estructuras de capital muy complejas y apalancadas. Esto genera oportunidades para los prestamistas privados, habida cuenta de las necesidades específicas de muchos prestatarios. Estas oportunidades suelen venir en forma de préstamos sénior, aunque también en forma de inversiones en capital júnior o renta variable estructurada que se pueden beneficiar de cláusulas muy favorables, todos los cuales pueden proporcionar una poderosa combinación de mitigación del riesgo de caída y un potencial alcista similar a la renta variable.

También prevemos observar un abanico de oportunidades con abundancia de objetivos en los mercados de préstamos hipotecarios residenciales y de financiación especializada, en que creemos que los inversores pueden beneficiarse de una fuerte cobertura de activos, diversificación de los prestatarios y/o flujos de ingresos que exhiben una menor correlación con los mercados de crédito más tradicionales. Aunque los rendimientos han experimentado un retroceso en ciertos segmentos de crédito residencial de mayor calidad, esperamos seguir detectando oportunidades en las carteras de préstamos heredados («legacy») en todo Estados Unidos y partes de Europa, así como oportunidades para originar nuevos préstamos con cláusulas bien estructuradas para los inversores finales. Dentro de las finanzas especializadas, pronosticamos que se den oportunidades de forma continua en formas de crédito de consumo de mayor calidad, así como en financiación basada en activos, lo que incluye el transporte, los derechos de propiedad intelectual y carteras de préstamos heredados.

Oportunidades en el sector inmobiliario comercial

La COVID-19 ha incidido de manera significativa en los mercados de inmuebles comerciales (CRE) de todo el planeta, lo que ha desencadenado dispersión en todos los tipos de propiedades. Además de estas rotaciones similares a un movimiento «sísmico», hay numerosas tendencias seculares en la mente de los inversores, como la urbanización mundial, el auge de la clase media en las economías en desarrollo, la falta de oferta de viviendas, la aceleración del comercio electrónico y los avances en las ciencias de la vida.

Al poner la vista en el horizonte secular, creemos que los siguientes temas impulsarán el elenco de oportunidades mundiales en el universo CRE:

  • La recuperación de las anomalías inducidas por el COVID-19, especialmente en los sectores de alojamiento y oficina de todo el mundo
  • Los sectores que se benefician de la aceleración de las tendencias seculares, incluidos el sector industrial y residencial, así como otros sectores de nichos emergentes, como los centros de datos y la vivienda alternativa
  • La creciente angustia secular, acentuada por las presiones de la COVID-19 en los préstamos minoristas y europeos en mora, que se prevé que se intensificará en 2022 y periodos posteriores

Dada la amplitud del conjunto de oportunidades, esperamos un entorno de inversión relativamente abundante en objetivos en todo el espectro de riesgo. En el caso de los inversores orientados a los ingresos, puede que los activos «core» y «core plus» que se beneficien de las tendencias citadas con anterioridad ofrezcan una rentabilidad ajustada al riesgo interesante en comparación con los activos de renta fija y crédito más tradicionales. Además, el aumento de los volúmenes de transacciones, la necesidad del capital de reposicionar los activos y el entorno regulatorio a buen seguro crearán oportunidades atractivas para los prestamistas sénior de CRE.

En el caso los inversores oportunistas y centrados en el valor añadido, creemos que hay oportunidades para adquirir o recapitalizar activos a medida que la recuperación sigue su curso. En concreto, existe una necesidad significativa de reposicionar y desarrollar activos para preparar el futuro para la próxima generación de bienes inmuebles e incorporar factores ESG. Por último, dados los elevados niveles endeudamiento, esperamos que las instituciones financieras aceleren las iniciativas para sanear sus balances, lo que se traduce en grandes disposiciones de préstamos «non core», de baja calidad o en mora por activos de CRE.

PROCESO DEL FORO DE PIMCO

Entre bastidores de los foros económicos de PIMCO

Antes de que los foros económicos fueran la corriente principal en Wall Street, nuestros profesionales de la inversión se reunían para identificar las tendencias económicas y de mercado para nuestros clientes. Décadas después, la piedra angular de nuestro proceso es más fuerte y más importante que nunca.


Ponentes invitados al Foro Secular de 2021

Susan Athey

Profesora de Economía de la Tecnología en la Stanford Graduate School of Business

Arminio Fraga

Expresidente del Banco Central de Brasil

Jason Furman

Profesor Aetna de la Practice of Economic Policy en la Harvard Kennedy School

Kai-Fu Lee

Informático, empresario y escritor

Meghan O’Sullivan

Antigua asesora adjunta de seguridad nacional en Irak y Afganistán; Profesora Jeane Kirkpatrick del Practice of International Affairs en la Harvard Kennedy School

Alfonso Prat-Gay

Ex Ministro del Tesoro y Finanzas Públicas de Argentina; ex Presidente del Banco Central de Argentina

Ricardo Reis

Profesor de Economía con la distinción A.W. Phillips en la London School of Economics and Political Science

Daniel Yergin

Experto en energía e historiador económico; vicepresidente de IHS Markit

Sobre nuestros foros

Perfeccionado a lo largo de 50 años y probado prácticamente en todos los entornos de mercado, el proceso de inversión de PIMCO se fundamenta en nuestros Foros Cíclicos y Seculares. Nuestros profesionales de la inversión, repartidos por todo el mundo, se reúnen cuatro veces al año para debatir y analizar la situación de los mercados y la economía mundial e identificar las tendencias que, en nuestra opinión, tendrán repercusiones importantes para la inversión.

En el Foro Secular, que se celebra con una periodicidad anual, examinamos las perspectivas para los próximos tres a cinco años, lo que nos permite posicionar las carteras de los clientes en previsión de los cambios y las tendencias estructurales de la economía mundial. Creemos que la diversidad de ideas mejora los resultados de inversión y por eso invitamos a distinguidos ponentes –nobeles de Economía, políticos, inversores e historiadores– que aportan una valiosa perspectiva multidimensional a nuestros debates. También fomentamos la participación activa del Consejo Asesor Mundial de PIMCO, un equipo compuesto por expertos en asuntos económicos y políticos de renombre mundial.

En los foros cíclicos, que se celebran tres veces al año, nos centramos en las perspectivas para los próximos seis a doce meses y analizamos la dinámica del ciclo económico en los principales mercados desarrollados y emergentes. Nuestro propósito es detectar potenciales cambios en las políticas monetarias y fiscales, las primas de riesgo y las valoraciones relativas que determinan el posicionamiento de nuestras carteras.

Avisos Legales

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La rentabilidad pasada no es garantía ni indicador fiable de resultados futuros.

Todas las inversiones conllevan un riesgo y pueden perder valor. La inversión en los mercados de renta fija conlleva riesgos, entre los que se incluyen los riesgos de mercado, de tipos de interés, de emisor, de crédito, de inflación y de liquidez. El valor de la mayoría de los instrumentos y las estrategias de renta fija se ve afectado por las variaciones de los tipos de interés. Los bonos y las estrategias de renta fija de duración más elevada tienden a ser más sensibles y volátiles que los valores con duraciones más cortas; el precio de los bonos baja, por lo general, cuando los tipos de interés suben, y los entornos de tipos de interés bajos incrementan este riesgo. La menor capacidad de las contrapartes de los bonos para satisfacer sus compromisos podría contribuir a reducir la liquidez del mercado e incrementar la volatilidad de los precios. En el momento del reembolso, las inversiones en renta fija pueden tener un valor superior o inferior a su coste inicial. Los bonos ligados a la inflación (ILB) emitidos por un gobierno son valores de renta fija cuyo principal se reajusta de forma periódica en función de la tasa de inflación; los ILB pierden valor cuando los tipos de interés reales aumentan. Los valores del Tesoro protegidos contra la inflación (Treasury Inflation-Protected Securities, TIPS) son ILB emitidos por el Gobierno de Estados Unidos. El valor de las acciones puede descender debido a las condiciones, tanto reales como supuestas, del mercado general, la economía y los diferentes sectores. Las materias primas conllevan mayores riesgos de mercado, políticos, regulatorios y vinculados a condiciones naturales, por lo que podrían no ser apropiadas para todo tipo de inversores. El valor de los inmuebles y de las carteras que invierten en el sector inmobiliario puede fluctuar debido a: las pérdidas por siniestro o declaración de ruina, los cambios en las condiciones económicas locales y generales, la oferta y la demanda, los tipos de interés, los impuestos sobre bienes inmuebles, las restricciones normativas sobre alquileres, las leyes de zonificación y los gastos operativos. Los bonos de titulización hipotecaria (MBS) y los bonos de titulización de activos (ABS) pueden ser sensibles a las variaciones de los tipos de interés, puesto que están sujetos al riesgo de reembolso anticipado. Asimismo, su valor puede fluctuar en respuesta a la percepción que el mercado tenga de la solvencia del emisor. Aunque en su mayoría están respaldados por algún tipo de aval público o privado, no existe garantía de que los avalistas privados cumplan sus obligaciones. La inversión en valores denominados en moneda extranjera y/o domiciliados en el extranjero puede comportar un mayor riesgo debido a las fluctuaciones cambiarias, así como a los riesgos económicos y políticos, que podrían acentuarse en los mercados emergentes. Los tipos de cambio pueden fluctuar significativamente durante periodos breves de tiempo, lo que puede reducir la rentabilidad de una cartera. Las estrategias de crédito y renta variable privadas entrañan un alto grado de riesgo, por lo que se advierte a los inversionistas potenciales que estas estrategias solo son adecuadas solo para personas con suficientes medios financieros y que no tengan necesidad de liquidez con respecto a su inversión y puedan correr el riesgo económico, que incluye la posible pérdida de toda su inversión. El riesgo de gestión es el riesgo de que las técnicas de inversión y los análisis de riesgo aplicados por el gestor de inversiones no produzcan los resultados deseados y que determinadas políticas o eventos puedan afectar las técnicas de inversión disponibles para el gestor en relación con la gestión de la estrategia.

*PIMCO se compromete tanto a integrar los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) en nuestro proceso de análisis general como a implicarse activamente con los emisores en lo que se refiere los factores de sostenibilidad y en nuestro análisis de inversión en materia de cambio climático. En PIMCO, definimos la integración ESG como la consideración coherente de factores ESG materiales en nuestro proceso de análisis de inversiones, en los que cabría incluir, entre otros, los riesgos del cambio climático, la diversidad, la inclusión y la igualdad social, los riesgos normativos y la gestión del capital humano. Podrá obtener más información en la Declaración relativa a la política de inversión en materia ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG).

Con respecto a los próximos fondos con objetivos de sostenibilidad («fondos ESG dedicados») hemos partido de la base de los procesos nucleares de inversión de PIMCO de medio siglo de historia, además de emplear tres principios rectores: exclusión, evaluación e implicación activa. En este sentido, los fondos ESG dedicados de PIMCO tratan de ofrecer una rentabilidad atractiva al tiempo que persiguen estrategias que, en opinión de PIMCO, pueden contribuir a lograr resultados positivos en materia ESG. Consulte el folleto de cada fondo ESG dedicado si desea obtener información más exhaustiva en relación con sus objetivos de inversión, estrategias de inversión y enfoque ESG.

La inversión ESG reviste un carácter cualitativo y subjetivo por naturaleza, y no existe garantía de que los factores utilizados por PIMCO o cualquier juicio emitido por PIMCO reflejen las opiniones de cualquier inversor en particular, y los factores utilizados por PIMCO podrán diferir de los factores que cualquier inversor en particular considere relevantes para evaluar las prácticas en materia ESG de un emisor. Al evaluar a un emisor, PIMCO depende de la información y de los datos obtenidos a través de informes voluntarios o de terceros que puedan revelarse incompletos, inexactos o no estar disponibles, o que presenten información y datos contradictorios con respecto a un emisor, lo que en cada caso podría derivar en que PIMCO evalúe de manera incorrecta las prácticas comerciales de un emisor con respecto a sus prácticas ESG. Las normas de responsabilidad social difieren según la región, y las prácticas ESG de un emisor o la evaluación de PIMCO de las prácticas ESG de un emisor pueden verse alteradas con el tiempo. No se ofrece garantía alguna de que la estrategia o las técnicas de inversión empleadas lograrán los objetivos propuestos. La rentabilidad pasada no es garantía ni indicador fiable de los resultados futuros.

Las declaraciones relativas a las tendencias de los mercados financieros o las estrategias de cartera se fundamentan en las condiciones actuales del mercado, que pueden fluctuar. No existe garantía de que estas estrategias de inversión funcionen bien en todo tipo de condiciones de mercado ni de que resulten adecuadas para todos los inversores, y cada inversor debe evaluar su capacidad para invertir a largo plazo, especialmente durante periodos bajistas del mercado. Las perspectivas y las estrategias están sujetas a cambios sin previo aviso. Los inversores deben consultar a un profesional de inversiones antes de tomar una decisión de inversión.

Alfa es una medida de rentabilidad en términos ajustados al riesgo, que se calcula comparando la volatilidad (riesgo de precio) de una cartera y su rentabilidad ajustada al riesgo respecto de un índice de referencia; el exceso de rentabilidad en relación con el índice de referencia es el alfa. Beta es una medida de la sensibilidad del precio a los movimientos del mercado. La beta del mercado es 1.

PIMCO presta servicios exclusivamente a instituciones, intermediarios financieros e inversores institucionales cualificados. Los inversores particulares deben ponerse en contacto con su propio profesional financiero con el objeto de determinar las opciones de inversión más adecuadas para su situación financiera. Este material refleja las opiniones del gestor. Dichas opiniones están sujetas a cambios sin previo aviso. Este material se distribuye exclusivamente con fines informativos, y no debe considerarse como asesoramiento de inversión ni como una recomendación respecto a ningún valor, estrategia o producto de inversión. La información incluida en el presente documento se ha obtenido de fuentes que se estiman fidedignas, aunque ello no puede garantizarse. Se prohíbe expresamente la reproducción de la presente publicación, en todo o en parte, con independencia del formato utilizado, así como la referencia a ella en cualquier otra publicación, sin previo permiso por escrito. PIMCO es una marca comercial propiedad de Allianz Asset Management of America L.P. en Estados Unidos y el resto del mundo. ©2021, PIMCO.